Dice el meme que dar tu opinión es actividad de alto riesgo. A Martin Luther King se la atribuye haber dicho: “Para tener enemigos no hace falta declarar la guerra, sólo basta decir lo que piensas”. Lo asumo porque, aunque nadie me lo pregunta (¿entonces por qué mejor no te quedas callado, Rafael?), pienso que estando las cosas como están, a alguien le pueden resultar útiles mis cavilaciones; pero también porque pienso que estos tiempos que corren son de definiciones explicitas:
Conozco lo que
esto significa para una proporción importante de mis contactos (¿amistades
todas? no necesariamente, máxime después de leer estas lineas, si es que
alguien las lee, pues), sobre todo para quienes no pueden concebir que no
comparta su “sentido común” y convicciones más afianzadas. Automáticamente
entraré en el espectro chairo, AMLover o peje zombi y, aunque las etiquetas que
me puedan poner me tienen sin cuidado, es importante subrayar que hay gente,
como yo, que siendo crítica de AMLO y su gobierno y sin estar satisfecha con
esta administración, está a favor del espíritu y principales componentes de la
cuarta transformación y, por lo tanto, de que continue.
Votaré por
Claudia Sheinbaum, a quien reconozco cualidades sin negar grandes defectos,
porque deseo la continuación de lo más genuino y positivo de la cuarta
transformación y porque no encuentro ninguna razón para votar por Xóchitl
Gálvez.
No dejo de ver ni
niego los grandes asuntos en lo que este gobierno queda a deber (seguridad y
medio ambiente, principalmente para mí), sus desplantes, pifias, yerros y desatinos
-algunos de ellos descomunales-. Reconozco y deploro la incapacidad,
improvisación, mesianismo, soberbia y comportamientos dictados por prejuicios
de una casta de servidores públicos en responsabilidades importantes. Repudio
también su alianza con el mal llamado partido verde.
Un voto a Xóchitl
es un voto al PRI o al PAN (muy poca gente se lo dará al PRD), estos partidos,
aunque se pretendan redimidos de sus pecados, tanto por quienes los encabezan
como por los intereses que representan y el tipo de país que siempre han
querido y construido cuando han podido, llevarían al país a una debacle en la
que los problemas de hoy se agudizarían. Dando continuidad a su alianza
neoliberal, sólo pudieron coincidir en cómo denostar con fines de descarrilar
el gobierno de AMLO y la continuidad del proyecto de MORENA. Lo que no
pudieron, porque sin duda era imposible, fue converger en una plataforma electoral
compartida que fuera una alternativa viable y atractiva frente a la oferta de
MORENA; ni proyecto de nación, ni programa de gobierno. La estrategia de la
oposición, además de no haber sido capaz de generar una alternativa y centrarse
en atacar brutalmente sin escrúpulo alguno y crear miedo y odio, construyó su
candidatura y una base social de apoyo sobre una enorme simulación y engaños
arteros.
Pero hablando ya
propiamente de la candidata Gálvez, a quien por cierto conocí y con quien tuve
una decepcionante conversación en 1997, y a quien tuve en el radar como
funcionaria de Fox, jefa delegacional de la Miguel Hidalgo en la CDMX y luego
senadora, viéndola ahora como candidata y especialmente en los tres debates, no
le encuentro atributo alguno para ser la presidenta de este país; tiene
cualidades, sin duda, pero sus defectos ganan a la hora de pensarla al frente
del gobierno de México. Muchas personas
votarán por ella, pero sólo como un voto contra Claudia con la esperanza de que
MORENA pierda; aunque en su fuero interno sepan que a Xóchitl no le alcanzan
sus atributos para ser presidenta, su deprecio a AMLO y la 4T es más fuerte que
esa consideración. Por eso no se atreven a decir, como en el cuento el niño,
“el rey va desnudo”. La de Xóchitl es una candidatura construida
artificialmente, movida por los más obscuros y perjudiciales intereses, aún en
contra de ella misma, porque no es más que un instrumento desechable para
quienes la llevaron a la candidatura.
Pero además mi
voto por Claudia está motivado por lo que está pasando en la arena
internacional, una cuestión que no es menor: el crecimiento, cohesión y
organización de las ultraderechas neofascistas y anti derechos que tiene eco e
incidencia en México, con fuertes vínculos con una parte importante de la
alianza PAN-PRI. La filiación de
legisladores nacionales a la plataforma de VOX, la presencia de Cayetana Álvarez
hace unos meses en el evento en Puebla (tras lo que por cierto escribí en FB
“la marquesa hablando de democracia, el chiste se cuenta solo”) y la reciente presencia
de Milei en el evento de Vox en España, nos hablan de la agenda internacional y
la capacidad de penetración que este movimiento cada vez más activo está
teniendo especialmente en América Latina. No son casualidades los nexos que
tiene con Trump por un lado y con Salinas Pliego por el otro, un empresario que
es vergüenza nacional (síganle el rastro a Atlas Network). Tan sólo imaginar la posibilidad de la dupla Gálvez-Trump
gobernando en ambos países debería encender todas las alertas.
A algunos de mis
amigos y amigas que no dudan en votar contra Claudia Sheinbaum porque tienen
razones personales contra AMLO y su gobierno, que entiendo y respeto
profundamente, les digo: yo también viví (y hasta sufrí) la soberbia
mesiánica y de superioridad moral de
muchos personeros de la ahora 4T en sus tiempos de militancia opositora de
izquierda, su machismo, mezquindad y talante autoritario; también es cierto que
este gobierno ha hecho cosas deleznables contra personas e instituciones
fundamentales para el país; pero es muy importante separar eso con una perspectiva
amplia de las fuerzas que están juego en esta elección; no es cierto que se
trate de la disyuntiva democracia-dictadura, este es un invento de la oposición
bastante exitoso entre un sector de la sociedad, como narrativa desde su
incapacidad de propuesta. Es la disyuntiva entre una regresión al
neoliberalismo, la reversión de derechos y el empoderamiento de intereses ante
los cuales la brutalidad de AMLO y parte de la militancia de MORENA palidecen, o
la continuidad de un proceso de cambio hacia un país más justo, igualitario,
incluyente y libre de poderes fácticos.
Lo que veo es que
la crítica y los principales ataques a AMLO y su gobierno, y por ende a Claudia
Sheinbaum, amplificados por los grandes medios y la comentocracia hegemónica,
además de su talante clasista y racista, y estar motivados por un odio ciego,
en muchos casos efectivamente por pérdida de privilegios, han estado plagados
de mentiras, injurias y difamaciones, distorsionando la realidad de manera
espeluznante, recibiéndose de manera incuestionada por muchísima gente que hace
suyo el odio (que encubre el miedo inducido) y el desprecio absoluto por la
verdad.
Yo confío en que Claudia
Sheinbaum puede lograr la continuidad de lo positivo de la 4T encabezando un
esfuerzo colectivo para superar sus aspectos negativos, que sé que no son
pocos, no dudo que lo desea y que tiene la capacidad para hacerlo, su
experiencia al frente del gobierno de la CDMX y los buenos resultados que ha
dado anticipan un futuro promisorio.