martes, 28 de mayo de 2024

VOY A DARLE MI VOTO A CLAUDIA SHEINBAUM.

 Dice el meme que dar tu opinión es actividad de alto riesgo. A Martin Luther King se la atribuye haber dicho: “Para tener enemigos no hace falta declarar la guerra, sólo basta decir lo que piensas”. Lo asumo porque, aunque nadie me lo pregunta (¿entonces por qué mejor no te quedas callado, Rafael?), pienso que estando las cosas como están, a alguien le pueden resultar útiles mis cavilaciones; pero también porque pienso que estos tiempos que corren son de definiciones explicitas:

Conozco lo que esto significa para una proporción importante de mis contactos (¿amistades todas? no necesariamente, máxime después de leer estas lineas, si es que alguien las lee, pues), sobre todo para quienes no pueden concebir que no comparta su “sentido común” y convicciones más afianzadas. Automáticamente entraré en el espectro chairo, AMLover o peje zombi y, aunque las etiquetas que me puedan poner me tienen sin cuidado, es importante subrayar que hay gente, como yo, que siendo crítica de AMLO y su gobierno y sin estar satisfecha con esta administración, está a favor del espíritu y principales componentes de la cuarta transformación y, por lo tanto, de que continue.

Votaré por Claudia Sheinbaum, a quien reconozco cualidades sin negar grandes defectos, porque deseo la continuación de lo más genuino y positivo de la cuarta transformación y porque no encuentro ninguna razón para votar por Xóchitl Gálvez. 

No dejo de ver ni niego los grandes asuntos en lo que este gobierno queda a deber (seguridad y medio ambiente, principalmente para mí), sus desplantes, pifias, yerros y desatinos -algunos de ellos descomunales-. Reconozco y deploro la incapacidad, improvisación, mesianismo, soberbia y comportamientos dictados por prejuicios de una casta de servidores públicos en responsabilidades importantes. Repudio también su alianza con el mal llamado partido verde.

Un voto a Xóchitl es un voto al PRI o al PAN (muy poca gente se lo dará al PRD), estos partidos, aunque se pretendan redimidos de sus pecados, tanto por quienes los encabezan como por los intereses que representan y el tipo de país que siempre han querido y construido cuando han podido, llevarían al país a una debacle en la que los problemas de hoy se agudizarían. Dando continuidad a su alianza neoliberal, sólo pudieron coincidir en cómo denostar con fines de descarrilar el gobierno de AMLO y la continuidad del proyecto de MORENA. Lo que no pudieron, porque sin duda era imposible, fue converger en una plataforma electoral compartida que fuera una alternativa viable y atractiva frente a la oferta de MORENA; ni proyecto de nación, ni programa de gobierno. La estrategia de la oposición, además de no haber sido capaz de generar una alternativa y centrarse en atacar brutalmente sin escrúpulo alguno y crear miedo y odio, construyó su candidatura y una base social de apoyo sobre una enorme simulación y engaños arteros.

Pero hablando ya propiamente de la candidata Gálvez, a quien por cierto conocí y con quien tuve una decepcionante conversación en 1997, y a quien tuve en el radar como funcionaria de Fox, jefa delegacional de la Miguel Hidalgo en la CDMX y luego senadora, viéndola ahora como candidata y especialmente en los tres debates, no le encuentro atributo alguno para ser la presidenta de este país; tiene cualidades, sin duda, pero sus defectos ganan a la hora de pensarla al frente del gobierno de México.  Muchas personas votarán por ella, pero sólo como un voto contra Claudia con la esperanza de que MORENA pierda; aunque en su fuero interno sepan que a Xóchitl no le alcanzan sus atributos para ser presidenta, su deprecio a AMLO y la 4T es más fuerte que esa consideración. Por eso no se atreven a decir, como en el cuento el niño, “el rey va desnudo”. La de Xóchitl es una candidatura construida artificialmente, movida por los más obscuros y perjudiciales intereses, aún en contra de ella misma, porque no es más que un instrumento desechable para quienes la llevaron a la candidatura.

Pero además mi voto por Claudia está motivado por lo que está pasando en la arena internacional, una cuestión que no es menor: el crecimiento, cohesión y organización de las ultraderechas neofascistas y anti derechos que tiene eco e incidencia en México, con fuertes vínculos con una parte importante de la alianza PAN-PRI.  La filiación de legisladores nacionales a la plataforma de VOX, la presencia de Cayetana Álvarez hace unos meses en el evento en Puebla (tras lo que por cierto escribí en FB “la marquesa hablando de democracia, el chiste se cuenta solo”) y la reciente presencia de Milei en el evento de Vox en España, nos hablan de la agenda internacional y la capacidad de penetración que este movimiento cada vez más activo está teniendo especialmente en América Latina. No son casualidades los nexos que tiene con Trump por un lado y con Salinas Pliego por el otro, un empresario que es vergüenza nacional (síganle el rastro a Atlas Network).  Tan sólo imaginar la posibilidad de la dupla Gálvez-Trump gobernando en ambos países debería encender todas las alertas.

A algunos de mis amigos y amigas que no dudan en votar contra Claudia Sheinbaum porque tienen razones personales contra AMLO y su gobierno, que entiendo y respeto profundamente, les digo: yo también viví (y hasta sufrí) la soberbia mesiánica  y de superioridad moral de muchos personeros de la ahora 4T en sus tiempos de militancia opositora de izquierda, su machismo, mezquindad y talante autoritario; también es cierto que este gobierno ha hecho cosas deleznables contra personas e instituciones fundamentales para el país; pero es muy importante separar eso con una perspectiva amplia de las fuerzas que están juego en esta elección; no es cierto que se trate de la disyuntiva democracia-dictadura, este es un invento de la oposición bastante exitoso entre un sector de la sociedad, como narrativa desde su incapacidad de propuesta. Es la disyuntiva entre una regresión al neoliberalismo, la reversión de derechos y el empoderamiento de intereses ante los cuales la brutalidad de AMLO y parte de la militancia de MORENA palidecen, o la continuidad de un proceso de cambio hacia un país más justo, igualitario, incluyente y libre de poderes fácticos.

Lo que veo es que la crítica y los principales ataques a AMLO y su gobierno, y por ende a Claudia Sheinbaum, amplificados por los grandes medios y la comentocracia hegemónica, además de su talante clasista y racista, y estar motivados por un odio ciego, en muchos casos efectivamente por pérdida de privilegios, han estado plagados de mentiras, injurias y difamaciones, distorsionando la realidad de manera espeluznante, recibiéndose de manera incuestionada por muchísima gente que hace suyo el odio (que encubre el miedo inducido) y el desprecio absoluto por la verdad.  

Yo confío en que Claudia Sheinbaum puede lograr la continuidad de lo positivo de la 4T encabezando un esfuerzo colectivo para superar sus aspectos negativos, que sé que no son pocos, no dudo que lo desea y que tiene la capacidad para hacerlo, su experiencia al frente del gobierno de la CDMX y los buenos resultados que ha dado anticipan un futuro promisorio.